El haiku es un poema breve de aproximadamente 17 sílabas que suelen estar organizadas en tres versos. El haiku no tiene título ni rima en japonés y podemos prescindir de signos de puntuación y mayúsculas, se parece a lo que decimos hablando. Abundan los sustantivos de expresión sencilla y concisa.
El poema suele tratar de la naturaleza, de la realidad, de lo percibido por los sentimientos. La fuente de inspiración para el poeta puede ser un monte, un arroyo, la vegetación o el clima.
El haiku ha permanecido durante siglos relacionado con la cultura japonesa, al igual que otras formas poéticas.
Matsuo Bashô (1644-1694) fue el mayor poeta de la historia de Japón. Nunca pretendió ser alguien importante. Tiene el mérito histórico de haber elevado el haikai al rango de arte. Nació en el seno de una noble familia y fue educado como guerrero samurai en sus años de juventud. Sus primeros poemas son intrascendentes y ligeros. A medidas que crece su religiosidad convierte sus poemas en cantos espirituales a la naturaleza. En el año 1686 Bashô compuso el haiku más famoso de la literatura japonesa:”Un viejo estanque; /se zambulle una rana, / ruido de agua”.
Otros autores de la literatura japonesa fueron los llamados “10 filósofos”: Etsujin, Hokushi, Jôsô, Kikaku, Kyorai, Kyoroku, Ransetsu, Shikô, Sanpû y Yaha. Casi todos ellos fueron maestros de muchos nuevos poetas, manteniéndose encendida la llama del venerable Bashô durante muchos años tras su muerte.
En el siglo XX algunos poetas españoles han escrito haikus como: José Juan Tablada, Octavio Paz, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado.

Cristina Orosia y Carla Vilalta