Esta leyenda ha ido pasando de generación en generación y hoy se me ha presentado la oportunidad de poderla escribir y así que la pueda leer cualquier persona que quiera.
Bordeando Almedijar pasa un riachuelo que llega hasta una fuente vieja, muy vieja, prácticamente derruida. Los senderos que llevan a la fuente eran muy peligrosos. La vegetación era muy espesa, havia plantas trepadoras y enredaderas que se encaramaban por los alcornoques tapándolos como si de una manta se tratase para que no tuviesen frío en aquellas noches tan oscuras y gélidas. Aquellas plantas tapaban muchos agujeros i hoyos en los que se había caído mucha gente cuando se salía del camino. Las jovencitas iban a por agua por las mañanas y después de comer los niños iban a jugar, pero cuando caía la noche las calles i los caminos estaban desierto, vacíos, nadie se atrevía a salir, solo había una persona que tenia que salir. Esa persona era el guarda, el tenia que ir por la noche vigilando el pueblo para que nada malo pasara. El guarda que era alto, fortachón y muy guapo, tenia a todas las chicas del pueblo enamoradas de él, pero a él solo le gustaba una, una chica preciosa, alta, morena, con el pelo negro como sus ojos, que era, prácticamente negros, pero lo suyo no podía ser, el era musulmán y ella cristiana, y los padres de ella se opondrían, además el no sabia si ella sentía algo por él. Pero… una noche…
Una noche cuando Almanzor, que así llamaban al guarda, se acercó a ver si todo estaba bien por la fuente pero…no fue así, había un par de viejos borrachos que habían ido a la taberna y tambaleándose habían llegado hasta la fuente. Almanzor les pidió que se fueran a casa que la fiesta ya se había acabado, que se fuesen con sus mujeres, pero ellos no le hacían ningún caso. Finalmente Almanzor se arto y los intentó llevar a la fuerza pero ellos se resistían y sacaron una navaja, la cual se la clavaron a un costado y Almanzor cayo en el suelo dolorido, no se podía levantar, estaba tirada en el suelo, ya casi amanecía y hacia mucho frío.
Al amanecer la cristiana fue a por agua, como todas las mañanas, pero esa mañana se encontró algo fuera de lo normal, era Almanzor, estaba en el suelo y rodeado de un charco de sangre, ella se acerco y comprobó que estaba… estaba vivo, al instante el se despertó, estaba muy débil. Lo llevó a su casa como pudo para que su madre lo curase, pero su padre se negó porque era musulmán. Entonces, ella avisó al médico del pueblo para que lo curase y lo llevaron a su casa. Después de que pasara eso, ella iba todos los días antes de ir a por agua a verlo, pero un día su padre la descubrió y le prohibió volver a verlo. Pero ella no le hizo caso y siguió visitándolo, hasta que se curó.
Cuando se curó Almanzor, ella dejó de ir a verlo y el se preocupó. Almanzor necesitaba saber de ella, si le había pasado algo o si no quería saber nada más de él. Una mañana el fue a la fuente para ver si la veía, pero no la vio, vio a su madre y le pregunto por ella. Su madre le dijo que el padre se enteró de que había seguido visitándolo y le prohibió salir de casa, entonces…Almanzor decidió ir a verla a su casa y le declaro su amor y ella le dijo que también lo amaba.
Él siguió visitándola a su casa cuando su padre estaba trabajando, pero un día el padre volvió antes y… empezaron a pelear los tres el padre que le exigía a Almanzor que no volviese a ver a su hija y la hija y Almanzor que le decían que no se iban a separar, que se amaban. Entonces el padre intentó atacar a Almanzor con un puñal pero el se apartó y se lo consiguió quitar, se paro un momento y le dijo a su amada que lo sentía y le clavó el puñal a su padre. Ella se quedo llorando al lado del cadáver de su padre mientras que Almanzor se fue y no volvió la mirada atrás.
Mari Carmen Rodriguez

Escribe un comentario