Esta historia sucedió hace mucho tiempo, no sé será cierta o no.¿Crees en el presentimiento?
Un día soleado y con un clima agradable un matrimonio decidió ir a pasar el día a la montaña de Eslida con su hijo de cuatro años. Al llegar allí pudieron observar un paisaje muy hermoso, se colocaron encima de las zarzaparrillas unas plantas que abundaban en la montaña, a su alrededor había muchos alcornoques, pinos y almendros que hacían un floreado y verde paisaje, por los árboles se veían las enredaderas que parecían serpientes que quisieran subir a lo alto de los árboles.
Como otros muchos días prepararon un picnic en el que no faltaba: las olivas, las papas, los bocadillos todo lo que acostumbraban a llevar. Después de haberse comido todo lo que llevaban se dispusieron a echar una siesta, el primero en dormirse fue el niño, al cabo de un rato los tres dormían como hipnotizados. De repente el niño se despertó sobresaltado y con mente inocente comenzó a jugar por los alrededores mientras sus padres dormían, comenzó a escuchar un sonido muy agradable: un pequeño pájaro azul revoloteaba por allí, cuyo color llamaba la atención. El niño empezó a seguir al pájaro, y como encantado desapareció de allí. Al cabo del rato los padres se despertaron y se dieron cuenta de que el niño no estaba, comenzaron a sentir mucho pánico y cada vez aumentaba más a medida que el pequeño no aparecía.
La búsqueda hizo que se hiciera de noche, la madre empezó a sentir escalofríos, sensaciones de miedo, pensaba que no lo volvería a ver, y como si por la magia se tratase se quedó dormida debajo de un alcornoque mientras el padre seguía buscando desesperadamente. La madre comenzó a inquietarse en el sueño y muchas imágenes rondaban por su cabeza, vio a su hijo dormido al lado de un río, y observado por un pájaro azul, con un sobresalto se despertó y empezó a gritar muy fuerte, el esposo apareció enseguida. Ella le dijo que si conocía algún río próximo al lugar y el le contesto el río santa Ana, los dos se dirigieron allí llevados por un presentimiento, ya había amanecido y siguiendo la corriente del agua allí estaba el niño, recostado sobre las hierbas, al lado del río, y observado por un pájaro azul.
CARLA VILALTA GARCIA
YAIZA GALERA SANCHEZ
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