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La Coctelera

La clase de 4ºD

Somos de la clase de 4ºD del IES Benigasló de la Vall de Uxó (Castellón).

Categoría: leyendas de la Sierra de Espadán

22 Marzo 2006

LA FUENTE DE ALMANZOR

Me acabo de despertar cubierta de un sudor frío, no se porque, quizá por la leyenda que escuché ayer en el bar. Me hizo reflexionar sobre la desaparición de mi prometido, se que solo es una leyenda, pero ya que no puedo dormir, allá va, quizá así pueda quitármela de la cabeza.

En los tiempos en que los musulmanes residían en la península, en Almedíjar vivía Almázar, un joven guerrero musulmán. Un día se adentró en el bosque, cuyos senderos yacían cubiertos de una abundante vegetación: helechos y malas hierbas cubrían la tierra y dificultaban el paso. El guerrero herido gravemente por unos guerrilleros cristianos se dirigía al corazón del bosque dejando un rastro de sangre sobre sus pasos aquí, las plantas trepadoras ya subían encaramándose por los añosos troncos recién descorchados de los alcornoques, cuyas copas empezaban a tocarse y se confundían entre si. Sus gemidos resonaban por todo el bosque como un lobo herido. A lo lejos se vislumbró una hermosa fuente y notó que algo sobrenatural lo atraía hacia ella y que unos ojos misteriosos controlaban todos sus movimientos con sigilo. Cuando llegó a la fuente, cuyas aguas transparentes y nítidas reflejaban su aspecto deplorable oyó una voz que le susurró que aquellas aguas lo sanarían. Fue entonces cuando apareció de entre los alcornoques una chica hermosa, hermosa y pálida como la nieve; ojos verdes y profundos como el bosque, cabello largo y abundante de color rojo como la sangre y ondulado. Parecía una campesina, aunque sus gestos y acciones parecían los de una cristiana noble. Se le acercó cautelosamente y empezó a curarle las heridas con el agua de la fuente, cada vez que el agua tocaba sus heridas, producía una sensación de alivio y cada vez que su mano rozaba su piel, un escalofrío lo recorría de pies a cabeza y se le erizaba el vello. Cuando la miró a los ojos y ella le devolvió la mirada, sintió que un amor surgía de su interior, dirigió su mirada hacia las heridas y vio que ya estaban curadas. Volvió a dirigir su mirada hacia ella, pero ya no estaba. Cansado de buscarla por todo el bosque, notó que anochecía y decidió volver a la fuente al día siguiente.

Después de muchos días acudiendo a la fuente en vano,…

… Un día apareció. Almázar, al verla, se arrodilló y le confesó su amor; no quería volver a perderla. Ella le respondió que ese amor era imposible. Ella no era lo que parecía, le dijo. Almázar, confuso le preguntó el porqué. Y ella empezó a contarle la historia: Muchos años atrás de que los musulmanes llegaran a la península, un hombre muy extraño que iba de paso, paró en la fuente. En esos momentos, ella un a humilde campesina que vivía en una aldea cercana al bosque se encontraba allí en la fuente pensado en su amado cuando ese hombre se le acercó. Empezó a preguntarle cosas pero ella lo ignoraba. Así, varios días, semanas, meses. Harta ya de tantas preguntas, le preguntó qué quería y éste le respondió que a ella. Ella negó; amaba ya a otro hombre éste lleno de rabia y odio juró que si no era suya, no sería de nadie más y le echó una maldición que la hizo inmortal, manteniéndose tan joven y hermosa como el día que la conoció y no podría besar a ningún otro hombre que no fuera él. Los años pasaron pero ella nunca lograría enamorarse de alguien como él. Antes de que ella pudiera acabar de contar la historia, Almánzar no pudo resistir la tentación de besarla y cuando sus labios tocaron los de la chica, sintió que un dolor muy intenso lo recorría todo y lo paralizaba. Éste chilló tan fuerte que resonó por todo el bosque. Minutos después era uno de lops varios alcornoques que rodeaban la fuente. La chica, desesperada, se adentró entre las aguas de la fuente lamentándose de no haberle podido contar el desenlace de la maldición que volvió a cumplirse como tantas veces anteriores.

Nunca se supo más de él.

Marina Martínez
Cristina Sánchez

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16 Marzo 2006

LA FUENTE DE ALMANZOR

Esta leyenda ha ido pasando de generación en generación y hoy se me ha presentado la oportunidad de poderla escribir y así que la pueda leer cualquier persona que quiera.

Bordeando Almedijar pasa un riachuelo que llega hasta una fuente vieja, muy vieja, prácticamente derruida. Los senderos que llevan a la fuente eran muy peligrosos. La vegetación era muy espesa, havia plantas trepadoras y enredaderas que se encaramaban por los alcornoques tapándolos como si de una manta se tratase para que no tuviesen frío en aquellas noches tan oscuras y gélidas. Aquellas plantas tapaban muchos agujeros i hoyos en los que se había caído mucha gente cuando se salía del camino. Las jovencitas iban a por agua por las mañanas y después de comer los niños iban a jugar, pero cuando caía la noche las calles i los caminos estaban desierto, vacíos, nadie se atrevía a salir, solo había una persona que tenia que salir. Esa persona era el guarda, el tenia que ir por la noche vigilando el pueblo para que nada malo pasara. El guarda que era alto, fortachón y muy guapo, tenia a todas las chicas del pueblo enamoradas de él, pero a él solo le gustaba una, una chica preciosa, alta, morena, con el pelo negro como sus ojos, que era, prácticamente negros, pero lo suyo no podía ser, el era musulmán y ella cristiana, y los padres de ella se opondrían, además el no sabia si ella sentía algo por él. Pero… una noche…

Una noche cuando Almanzor, que así llamaban al guarda, se acercó a ver si todo estaba bien por la fuente pero…no fue así, había un par de viejos borrachos que habían ido a la taberna y tambaleándose habían llegado hasta la fuente. Almanzor les pidió que se fueran a casa que la fiesta ya se había acabado, que se fuesen con sus mujeres, pero ellos no le hacían ningún caso. Finalmente Almanzor se arto y los intentó llevar a la fuerza pero ellos se resistían y sacaron una navaja, la cual se la clavaron a un costado y Almanzor cayo en el suelo dolorido, no se podía levantar, estaba tirada en el suelo, ya casi amanecía y hacia mucho frío.

Al amanecer la cristiana fue a por agua, como todas las mañanas, pero esa mañana se encontró algo fuera de lo normal, era Almanzor, estaba en el suelo y rodeado de un charco de sangre, ella se acerco y comprobó que estaba… estaba vivo, al instante el se despertó, estaba muy débil. Lo llevó a su casa como pudo para que su madre lo curase, pero su padre se negó porque era musulmán. Entonces, ella avisó al médico del pueblo para que lo curase y lo llevaron a su casa. Después de que pasara eso, ella iba todos los días antes de ir a por agua a verlo, pero un día su padre la descubrió y le prohibió volver a verlo. Pero ella no le hizo caso y siguió visitándolo, hasta que se curó.

Cuando se curó Almanzor, ella dejó de ir a verlo y el se preocupó. Almanzor necesitaba saber de ella, si le había pasado algo o si no quería saber nada más de él. Una mañana el fue a la fuente para ver si la veía, pero no la vio, vio a su madre y le pregunto por ella. Su madre le dijo que el padre se enteró de que había seguido visitándolo y le prohibió salir de casa, entonces…Almanzor decidió ir a verla a su casa y le declaro su amor y ella le dijo que también lo amaba.

Él siguió visitándola a su casa cuando su padre estaba trabajando, pero un día el padre volvió antes y… empezaron a pelear los tres el padre que le exigía a Almanzor que no volviese a ver a su hija y la hija y Almanzor que le decían que no se iban a separar, que se amaban. Entonces el padre intentó atacar a Almanzor con un puñal pero el se apartó y se lo consiguió quitar, se paro un momento y le dijo a su amada que lo sentía y le clavó el puñal a su padre. Ella se quedo llorando al lado del cadáver de su padre mientras que Almanzor se fue y no volvió la mirada atrás.

Mari Carmen Rodriguez

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15 Marzo 2006

El santo de la piedra

La primera noche que acampamos en el monte no pudimos dormir, ya que un chico que nos acompañaba y conocía los alrededores nos contó una historia que sucedió en el mismo lugar donde nos encontrábamos. Era una noche en que dominaba el silencio; un silencio lleno de rumores. Unas pisadas lentas sonaban sobre las hojas caídas y secas de los alcornoques. A la mañana siguiente decidimos escribir esta historia.

En una mañana soleada, en la que el agua cristalina del río descendía con fuerza, alrededor el musgo húmedo incrustado en las piedras le daba un peculiar colorido al paisaje. Solo rompía el silencio en el que estaba inverso el monte el murmullo de las hojas al caer de los alcornoques y rozar entre ellas, las enredaderas trepaban cubriendo gran parte de los troncos e intentando alcanzar el sol. En medio de toda aquella paz se encontraba la casa de una familia muy conocida en la Vall, esa mañana fueron temprano ya que habían quedado con unos amigos para pasar el día en el monte.

La mañana transcurrió tranquila .Las dos parejas hablaban en la terraza gozando de los calurosos i penetrantes rayos de sol, mientras sus hijos correteaban alegres por los alrededores. Se acercaba la hora de comer y una brisa helada y ruidosa, que pretendía anunciar una posible tormenta, les obligó a comer en el interior de la casa. Al terminar de comer al viento que había se le añadieron unas nubes espesas que ya no dejaban ver el sol. Los niños desobedecieron a sus padres y salieron a jugar al escondite. Uno de los niños se escondió tan bien que los otros no lo encontraban, cansados de buscarlo decidieron regresar a la casa. Cuando los niños llegaron a la casa se desato una gran tormenta. Una tormenta peor que las que se narran en las novelas de terror, con unos rayos y truenos que te hacían estremecer.

Al instante se dieron cuenta que uno de los niños faltaba, e inmediatamente salieron a buscarlo en medio de aquella terrible y peligrosa tormenta. Estuvieron buscándolo durante horas en aquella oscuridad, pero tan solo encontraron una chaqueta que pertenecía al niño, entonces unos lobos empezaron a aullar, por el miedo y la confusión tenían que regresar a la casa, aunque la madre desolada, gritaba y lloraba sin cesar lloraba por la pérdida de su hijo y no se quería marchar ni aunque mil lobos la rodearan.

Los días pasaban y no tenían noticias del niño, mucha gente del pueblo ayudó en su búsqueda pero todos temían que hubiera muerto, menos la madre, que poseída por la locura, la segunda noche de haber desaparecido el niño se fue sola al monte y pasó toda la noche buscándolo.

A la mañana siguiente cuando muerta de cansancio, y los ojos enrojecidos de tanto llorar, le pereció ver a su hijo pero le pareció que era un espejismo, y a su lado la imagen de un santo cuidándolo, se fue acercando y cada vez le parecía mas real hasta que lo tocó en ese instante todo se paró, era él, su hijo y en ese momento creyó ser la persona más feliz del mundo. Cogió a su hijo entre lágrimas pero esta vez de alegría y regresó al pueblo donde todos la esperaban. Narró la historia y comentó lo de la imagen del santo, y para recordarlo construyeron una imagen de un santo en el lugar donde encontraron al niño.

Carla zarzoso
Laura hidalgo

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15 Marzo 2006

El final de una vida y el comienzo de un nuevo amor

Ella era hermosa, hermosa como esa hermosura que te quita el aliento, hermosa como esa hermosura que al verla hace que se te erize el cuerpo y que, sin embargo no la podía tener, no podía saborear sus dulces labios, no podía tocar su suave i fina piel; su corazón estaba ocupado por otro hombre.
El la amaba, la amaba con un amor que se asemeja a la felicidad, pero también, dentro de el había un gran odio, odio por el hombre que ocupaba su corazón, odio por saber que no seria suya.
Se pregunto que podía haber...no tuvo ningún tipo de respuesta, ya que el sabia que serian buenos amantes, aunque fueran dos polos diferentes, porque los dos se amaban, pero esa tercera persona, esa barrera entre dos mundos, impedía una fusión de ideas que alcanzaba un paraíso de placer, en cambio, este formaba una fusión que llegaba al calor, que subía la temperatura, subía los grados…de este infierno que hay dentro de él.
Aunque un día encontró la salida de esta locura y todo empezó así:
En un atardecer, mientras el sol reclinaba, yo paseaba por mi hermoso pueblo. Este es bastante pequeño, aunque muy acogedor y agradable. Sus calles son estrechas y lánguidas y casi todas finalizaban en un pequeño parque cuyos árboles eran alcornoques. Como siempre mi paseo terminaba en el parque, donde me sentaba ocupado por dos amantes que derrochaban su amor. Mi mirada se quedó clavada en esos dulces besos y esas finas caricias. En un primer instante solo me fijé en los besos que se entregaban, pero después descubrí la belleza de su rostro, esos ojos tan verdes, esos labios tan perfilados, esa nariz tan perfecta…Su rostro era el reflejo de la belleza en persona. Mis ojos eran como relámpagos clavados en ella, mi corazón latía a gran velocidad y estos síntomas que sentía se debían al amor que empezaba a sentir por esa persona, de la cual no sabia nada, ni siquiera su nombre y lo único que sabia era que su corazón estaba ocupado por otra persona, que seguramente la amaba igual que yo, pero no por eso iba a dejar mis sentimientos tan repentinos a un lado, lucharía por su amor aunque tuviera que matar por ello. Cuando ellos se fueron yo todavía me quede allí durante bastante tiempo pensando que podía hacer para acercarme a ella y como poder ganarme en un principio su amistad y mas tarde su cariño, saque pocas conclusiones, pero creí que algunas de ellas me servirían. A la mañana siguiente salí de casa buscando información y con discreción fui haciendo preguntas a mis vecinas, que son de las típicas que saben a que hora te acuestas o a la que te levantas, me dijeron que ella nació en el pueblo, pero de muy pequeña se la llevaron a la ciudad y ahora esta de vacaciones en el pueblo. Me informaron a que sitios solía ir, a que hora y lo más importante, su nombre. Se llamaba Victoria, su nombre era tan bonito como ella. Intente coincidir en varios con ella como en la panadería, en el supermercado y en el parque, pero viendo que no atraía su atención hice un viejo truco que aun sigue funcionando. Era por la tarde yo iba bastante cargado con la compra y vi. que ella iba por la cera leyendo un folleto, yo acelere bastante el ritmo y haciéndome el despistado tropecé con ella, las bolsas cayeron al suelo y mi corazón empezó a latir muy fuerte. Ella me pidió disculpas muchas veces y yo le decía que no paseaba nada, que era cosa mía…que era muy despistado. Me pregunto con esa voz tan dulce, como me llamaba, le respondí y tuvimos una pequeña charla hasta el portal de mi casa, ya que ella quiso ayudarme después de lo sucedido. Muchas veces cuando ella hablaba no le escuchaba solamente miraba su rostro y pensaba en lo que decir seguidamente para no quedarme callado. Antes de que se despidiera le invite a dar una paseo al día siguiente para así, poder volver a verla. Ella contesto que si, cuando creía que diría un rotundo no, mi esperanza comenzó a brotar y empecé a contar las horas para mi rencuentro.
Llego el día, a mediodía, después de comer, ella paso a por mi y empezamos a hablar sobre temas cotidianos, pero el tema que yo esperaba era el de el amor. Me dijo que tenia pareja, pero que estaba con el ya que el le daba mucho cariño. Esto me dio una felicidad enorme en mi corazón. Este paseo tan especial acababa en el parque de
Alcornoques, solo que esta vez yo estaba con ella. Decidí decirle lo que sentía con ella y con miedo al no, me levante del banco y empecé a caminar. Pero de momento una mano me paro, era ella. Nos quedamos mirándonos y me dio un beso, fue breve pero intenso. Ella se separo de mi boca y mirándonos empecé a pensar en lo que podía vivir con ella. Pero había lago que lo impedía. Yo le pregunte por su pareja y ella me dijo que podíamos vivir nuestra relación a escondidas. A los meses, después de muchas noches de lujuria, decidimos un plan para rehacernos de Carlos, su pareja. Para acabar con su existencia pensamos matarlo de la siguiente manera:
En una noche donde los alcornoques serían testigos de una noche de pasión, pero también de mucho dolor, marcos mataría a Carlos mientras este mantenía relaciones con Maria.
Llegó el día, esa noche ella le entregaría su amor de la forma mas amarga. La luz de la noche se apagaba de una manera muy triste y extraña. Carlos pasó a por ella y se fueron directos al parque. Allí se camuflaron entre los alcornoques y mientras estaban en pleno éxtasis marcos apareció por detrás con un puñal y le acuchillo 12 veces. Ellos huyeron y no se han vuelto a ver por ese pueblo y vivieron su amor escondidos en cualquier lugar de este mundo. Significó el final de una vida y el comienzo de una gran historia de amor.

Zaida Moreno Segovia 4D
Fina Loli Montilla Callau 4D

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15 Marzo 2006

EL SANTO DE LA PIEDRA

Yo no se si esto es una leyenda verdadera pero en mi familia se a transmitido generación en generación. Yo os cuento esta leyenda para que se siga transmitiendo.

Sobre el Belcaire habían piedras carcomidas y oscuras procedentes de las cuevas de San José. Al estar abandonado y seco parecía más tenebroso. Junto a el un espeso y misterioso bosque. Las plantas trepadoras subían encaramándose por los añosos troncos de los árboles. Los arbustos tenían unas bolas rojas que eran venenosas. Los alcornoques se retorcían hacia el cielo con sus grandes y fuertes ramas y troncos.

I

Era una tarde invernal soleada. Juan era un niño rubio de cuatro años con ojos azules como el agua cristalina de un río, como los de su madre. Vestía con unos pantalones vaqueros cortos y una camiseta de manga corta roja. Juan estaba jugando al escondite con sus amigos cerca del bosque. Juan se escondió en el, detrás de un enorme alcornoque. Juan escucho ruidos y al pensar que era su amigo corrió hacia el centro del bosque. Pasaron las horas, sus amigos al ver que no aparecía fueron llorando a buscar a sus padres.

II

A sus cuatro años se encontraba solo y asustado en mitad de la noche en el tenebroso y oscuro bosque. Escuchaba el silencio de la media noche, lejanos ladridos de perros y una fuerte brisa. No paro de llorar en toda la noche, asustado y pensando en sus padres. Se sentó en una piedra con esperanza de que alguien lo encontrara.

III

Doña Vicenta era una señora rubia, tenía unos ojos azules, como el agua cristalina de un río. Don José, el marido de doña Vicenta, era un señor moreno y tenía los ojos marrones. Doña Vicenta y don José eran propietarios de una panadería. Recibieron la noticia muy alterados. Decidieron salir a buscar a su hijo esa misma noche, no podían esperar a que se hiciera de día. Prepararon todo lo necesario y cogieron a los perros para que los conduzcan hasta su hijo. Era una noche tenebrosa y al mismo tiempo silenciosa. Cuando entraron al bosque tomaron un camino. Los perros olfateaban el suelo y ladraban, al mismo tiempo que estiraban de la cuerda. Los perros los llevaron por un camino que conducía a una cueva.

IV

Juan al ver que empezaba a llover fue caminando hasta encontrar un refugio donde resguardarse de la lluvia. Al cabo de una media hora Juan encontró una cueva y al ver que llovía mucho se metió dentro.
La cueva era muy oscura, como tenia miedo no entro muy a dentro. Se sentó y se quedo dormido. Al día siguiente, al despertarse, vio a un hombre mayor con una larga barba blanca y vestía con una túnica marrón oscuro. Juan al verlo se asusto, pero no echo a correr porque ya no tenia fuerzas. El hombre mayor, que era un santo, le dijo a Juan que lo llevaría con sus padres.

Al cabo de dos horas, aproximadamente, los padres de Juan aparecieron por la abertura de la cueva. Juan al ver a sus padres se echo a llorar de alegría, al igual que sus padres. El santo ya no estaba, había desaparecido. Los tres se abrazaron, le dieron de beber a Juan. Su madre lo cogió en brazos y se fueron a casa.

ALBA VILALTA Y BLANCA MIQUEL

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15 Marzo 2006

AMAR EN SILENCIO

Hace algunos días mis compañeros y yo visitamos la Sierra de Espadán. Durante el camino nos acompañó un hombre que nos iba guiando. Haciendo este trayecto nos encontramos con una vieja cabaña. Nos dijo que nos sentáramos porque nos iba a contar una antigua leyenda sobre ésta.

En esta sierra había un río que pasaba lamiendo las viejas paredes de una cabaña que estaba hecha de madera, donde años atrás los trabajadores la utilizaban para guardar sus herramientas.

Los senderos que nos conducían a ella tenían una vegetación frondosa con numerosas piedras y los árboles más abundantes eran los alcornoques que eran acompañados de álamos cuyas copas se tocaban y se confundían entre sí y las artigas brotaban en medio del camino. La mayor parte de la cabaña era cubierta por plantas trepadoras que subían por sus paredes.

Hace muchos años, en un pueblo cercano a la sierra, cuyos habitantes eran humildes y trabajadores, vivía una familia rica que destacaba sobre ellos. Éstos tenían una hija, de unos 20 años de edad que destacaba por su belleza. Su nombre era Elena, tenía una larga melena morena y unos ojos verdes que resaltaban el color de su piel. Sus padres, como hija única que era, la consintieron mucho y esperaban que se casara con un hombre de su misma clase social, ya que las habladurías de la gente afectarían su reputación.

Sus padres, al tener la edad para casarse, le buscaron como esposo al hijo de unos grandes amigos de la familia de ellos, sin que importara su opinión, pero el corazón de ella ya estaba ocupado por otro hombre. Llevaba su amor en silencio porque sabía que su amado no sería del agrado de sus padres, era pobre. Él se llamaba Miguel, era de familia humilde, aunque muy trabajadora. Se conocieron cuando él empezó a trabajar en su casa como peón. Ella al verlo se enamoró perdidamente de él, ya que era muy apuesto, con ojos azules y pelo claro.

Todas las noches, sin que sus padres se enteraran, ella se escapaba por la ventana de su habitación para unirse con su amor. Sus encuentros eran durante la madrugada, cuando todo el pueblo dormía. Se encontraban en una vieja cabaña de la sierra, al lado de un río. Allí daban rienda suelta a su pasión. Se juraban amor eterno y solo la muerte los podría separar. En esos momentos solo importaban ellos dos, teniendo únicamente como testigo de sus sentimientos a la luna.

Una noche ella, como siempre, fue a encontrarse con él, pero sin ella darse cuenta, su padre la vio salir a escondidas de casa y quiso saber donde iba, así que la siguió. Cuando llegó a la cabaña y vio a su hija con Miguel, se llevó un gran disgusto porque Elena le había decepcionado al estar saliendo con un peón. Él tuvo que aguantarse su rabia para no entrar y matar a su hija con sus propias manos.

Al día siguiente se propuso acabar con esa relación y mandó a uno de sus hombres que matase al hombre que estaba con su hija.

Al llegar la madrugada para entretener la salida a Elena, fingió estar enfermo y le pidió a ella que se quedara con él. Cuando supuso que ya estaría muerto le dijo a su hija que se podía ir a descansar, porque ya se encontraba mejor, aunque sabía que se iría al monte. Así fue.
Ella por el camino estaba ansiosa por llegar para poder abrazarlo y besarlo, pero nada fue cono esperaba. Al llegar a la cabaña vio el cuerpo de Miguel tirado en el suelo y lleno de sangre, ella al verlo rompió en un mar de lágrimas y se abalanzó sobre el cuerpo de su amado ya sin vida, intentando reanimarlo, pero su esfuerzo no sirvió de nada, él ya estaba muerto. Elena no entendía nada se lo que había sucedido, sólo sabía que no se imaginaba su vida sin Miguel, porque era el hombre que amaba, así que sin pensárselo dos veces cogió el puñal y terminó con su vida.

Su padre al ver que no llegaba decidió ir en su busca. Entro en la cabaña y vio los dos cuerpos ya muertos. Él se arrepintió mucho por lo que hizo, porque sin quererlo había terminado con la vida de su hija y pensó que fue muy egoísta porque realmente ellos dos se amaban.

LUCÍA CERDÁ GARCÍA Y ESTEFANÍA PEÑARROJA JOVER

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15 Marzo 2006

EL ESPARRAGO

En un concierto de los Mojinos Escozios, el batería que era muy peludo y tenia una nariz fuera de lo normal, me recordó la historia que me contó un señor sobre el pueblo de Eslida.
Intenté quitarme de la cabeza la historia, pero era misión imposible, porque cada vez que veía al batería me venia otra vez la historia, así que decidí irme del concierto.

La historia ocurrió en los alrededores de Eslida, concretamente en la Sierra Espadan. En esta sierra nos podemos topar con diversas variedades de flora, como son los alcornoques, el romero, las esparragueras, los almendros, etc. También se puede encontrar mucho agua mediante embalses , fuentes o charcos y la fauna también es muy variada.

El día de los muertos (1-N), un personaje importante de Italia, llamado Antonium,era el hijo de Facundo I , rey de Italia, se fue a cazar conejos a las cinco de la mañana con sus tres perros y su amigo,el conductor del carruaje,Pepe Domingo Castaño.

-Tengo muchas ganas de cazar algún conejo;dijo Pepe.
-Entonces nos separaremos y nos encontraremos a las siete de la tarde al lado de la fuente y del alcornoque este.

Pasaron las horas y cuando faltaban apenas diez minutos para encontrarse con Pepe, se le perdieron dos perros y se fue a buscarlos. Mientras, su amigo le esperó doce minutos exactos, porque cuando vio que la fuente echaba sangre en vez de agua, se fue.

Cuando llegó la noche Antonium se encontraba desorientado en un lugar devastado por un incendio donde se escuchaban los aullidos de los lobos y las hojas de los alcornoques se movían sin hacer viento. Siguió caminando, perdido, por la oscuridad de esas montañas tan tenebrosas hasta que se topó con uno de sus dos perros perdidos. El perro presentaba en su cuerpo unos mordiscos de gran profundidad y un agujero como si le hubieran clavado una espada. Obviamente el perro estaba muerto.

Estaba cansado y no paraba de buscar al perro que le quedaba, hasta que encontró una posada en el que se podía leer en un letrero que decía: " En esta posada los muertos,cuentan sus vidas y se rien de quien,estando vivo desea estar muerto y ni a los que ni viven ni dejan vivir".

Antonium entró para preguntar si sabían algo de su perro y se encontró con unos cadáveres que estaban de juerga y directamente se fueron a matarlo con hachas, espadas, martillos, palas… él, asustado, salió de la posada

Después de unos minutos llenos de angustia, se topó con un hombre muy peludo y con una nariz de grandes dimensiones, que le dijo:

_ ¿Como se llama?
_ An… Anto… Antonium – respondió asustado.
- Y usted ¿Cómo se llama? Dijo Antonium.
- Juan.
Juan tenía cara de pocos amigos, eso creo, porque de la cara sólo se le veía la nariz, dado que los pelos la tapaban y empezó a perseguir a Antonium por todo el bosque atacándole con su nariz.

Antonium, después de 23km corriendo, encontró un bar en el que se oía de fondo:" Alza tu cerveza,brinda por la libertad,vive y vente de fiesta,pues el Infierno es este bar".

Abrío la puerta, si se puede llamar puerta, y vio unos diablos que cuando lo vieron dijeron su grito de guerra “Diabulus in música” y empezaron a degollarlo con una cuerda. Más tarde después de unos minutos de charla con los diablos, Antonium les dijo que estaba buscando a su perro y que por el camino se encontró con Juan. Los diablos al escuchar “Juan” se asustaron y le dijeron a Antonium que para acabar con él abría que buscar un espárrago con unas cualidades especiales y comérselo. Antonium fiándose de ellos se fue en busca del espárrago.

Salió del bar y estaba esperándole Juan para matarlo y empezaron una persecución y Antonium se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla derecha al tropezar con una roca para después caer, pero Juan no lo veía porque los pelos le impedían la visión. Antonium no podía seguir, pero su fuerza de voluntad hizo que encontrara el espárrago. Se lo comió y al hablar salió de su boca un rayo que fulminó a Juan. Antonium venció el combate pero no encontró a su perro.

Días más tarde de la muerte de Juan, la gente rumoreaba que lo habían visto corretear desorientado. Hasta día de hoy no sabemos si Juan permanece muerto o si sólo quedó inconsciente de los 35 000 W del rayo.

By: Javier Simón Sánchez

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15 Marzo 2006

El misterioso hombre.

En la escuela me contaron una historia que había pasado de generación en generación. Cuando la profesora nos la contó estaba lloviendo y tronando, así que en noches como esta me acuerdo de la leyenda y no puedo dormir. Por eso os la voy a contar.

Un día de invierno unos padres con su hijo fueron a la montaña. Fueron cerca de una fuente que transcurría lentamente por un bosque de alcornoques. La fuente nacía del seno de una peña y resbalaba por las verdes y viscosas piedras llenas de verdín. El agua caía en la pequeña laguna con un ruido parecido al del zumbido de las abejas. En la orilla de la laguna crecían pequeñas flores de variados colores, que daban colorido al paisaje, y pequeños arbustos mal cuidados. El riachuelo continuaba entre las piedras sin hacer apenas ruido, como un sigiloso vientecillo. Las orillas del río estaban repletas de pequeñas plantas y césped. Al lado de la fuente había un par de almendros, muy bonitos, ya que estaban en flor. Los alcornoques ensombrecían el paisaje con su color gris. Daban al lugar una tristeza que te envolvía y entristecía. El suelo también estaba cubierto, en algunas zonas, por plantas enredaderas que parecían brazos que quisieran que te quedaras allí siempre, ya que se te enredaban en los pies fácilmente. No se veían muchos animales, solo pequeños invertebrados y pajarillos que de vez en cuando piaban con un sonido suave y encantador.

Los padres se despistaron un momento y cuando se quisieron dar cuenta, el niño ya había desaparecido. Estuvieron llamándole enérgicamente y buscándole durante horas y horas, pero pronto anocheció y tuvieron que volver al pueblo a buscar ayuda. Los familiares les dijeron que se quedaran en casa ya que estaban muy preocupados, mientras las demás gentes del pueblo salían a buscar al pequeño.

La medianoche ya estaba cerca y los padres se acostaron muy angustiados. Las gentes no volvían, y además tampoco tenían noticias de ellos. Apagaron la pequeña lámpara que daba una luz un tanto tenue a la habitación, y poco a poco fueron cayendo en un sueño inquieto y nervioso. De repente sonaron las doce en el reloj de pared de la habitación. L madre oyó las lentas y graves campanadas entre sueños y poco a poco fue abriendo los ojos. Creía haber oído a su hijito llamándola y llorando desconsoladamente. El padre ya estaba despierto y le contó que había tenido un sueño y que en su sueño su hijo le decía que estaba en lo alto de la montaña.

Entonces el corazón de los padres empezó a latir rápidamente, y de pronto oyeron los goznes de una puerta lejana. Todas las puertas que daban a su habitación fueron abriéndose violentamente y además se oían unos pasos cada vez más rápidos y fuertes.

Los padres se quedaron inmóviles y temblorosos esperando haber lo que pasaba, y de pronto se oyó un ruido sordo y se abrió la puerta de la habitación. Entró en ella un hombre cuyo aspecto era un poco desaliñado y terrible. Iba vestido con una capa raída y remendada de color negro, con el cuello alto que no dejaba ver la cara. Y en la cabeza vestía un sombrero con alas muy largas que le daba un aspecto más misterioso todavía.

El hombre se despasó un poco la capa, sin dejar que le vieran el rostro, y sacó al niño felizmente dormido, sano y salvo. A los padres se les iluminó la cara y cogieron precipitadamente al niño despertándolo. El hombre les dijo que lo había recogido en el bosque en lo alto de la montaña. Los padres empezaron a besar al niño despertándolo. El hombre les dijo que lo había recogido en el bosque, en lo alto de a montaña. Los padres continuaron besando al niño y mirando haber si estaba bien, y cuando comprobaron que el niño estaba perfectamente y fueron a hablar con el hombre sobre lo ocurrido el hombre ya no estaba, se había desvanecido. Nunca más supieron de él, ni le pudieron dar las gracias.

Emma Escobar García, 4D

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